20080403

KIVA


Economía de mercado no es sinónimo de capitalismo. Por ejemplo, John Rawls escribe que "las instituciones de mercado son comunes tanto a los regímenes de propiedad privada como a los socialistas" (Teoría de la Justicia (1971), traducción de María Dolores González, Fondo de Cultura Económica, México, p. 256). Otra economía de mercado puede funcionar con mayor democracia en las empresas (sin explotación de quienes venden su fuerza de trabajo) y con sistemas de crédito sustentados en la solidaridad. Una nueva era podría abrirse en la historia económica de la humanidad gracias al Internet. Por ejemplo, ya existe Kiva, organización en la que tu puedes prestar algo de dinero (a partir de 25 dólares) de manera bastante segura a personas que lo necesitan urgentemente para invertir y vivir. Por lo pronto, este esfuerzo es modesto (21 millones de dólares prestados hasta febrero del 2008), pero se trata de las primeras alternativas a un sistema financiero (bancario y accionario) que es elitista y abusivo. La mayoría de las empresas en el mundo funcionan como sociedades anónimas, es decir, quienes las financian son sus dueños incógnitos (los accionistas invierten a través de sus acciones y no responden ante terceros sino hasta por el monto de las mismas) y la mayor parte de la responsabilidad corresponde a los administradores y gerentes, mientras que los empleados son sólo proveedores de fuerza de trabajo y suelen estar sometidos a una subordinación humillante. En la economía de mercado no capitalista, las relaciones salariales serían paulatinamente sustituidas por relaciones cooperativas. Pero la clave del éxito de este paradigma depende sobretodo del sistema de crédito que financie este tipo de experiencias. Otra ventaja de Kiva: si durante décadas la ayuda al continente africano se había diluido en intermediaciones corruptas e ineficientes, esa situación podría estar cambiando.