20110210

¿Testigos confiables en el caso Florence Cassez?

Las fuentes de error en las sentencias judiciales están fuertemente asociadas a los testigos oculares. Se calcula que 60% de las condenas falsas en Estados Unidos están relacionadas con testigos de cargo que no conocían al procesado y 20% con testigos que sí conocían al procesado. Las identificaciones de supuestos acusados por parte de testigos oculares son una manera estándar y fácil de condenar a una persona. Pero aproximadamente el 4% de esas condenas en Estados Unidos son falsas y por lo menos el 3.2% de las identificaciones que hacen los testigos oculares también son falsas, según el Dr. Larry Laudan, investigador de la UNAM. Él nos ha enseñado que la identificación de desconocidos es 300% menos confiable que la identificación de personas que ya conocen al testigo. Por esa razón, Laudan concluye que en general la identificación del testigo ocular por desconocidos se presta a confusión en alrededor del 10% de los casos. Además, cuando el testigo en el momento del crimen está bajo mucho estrés (por ejemplo, porque está secuestrado) su capacidad para identificar correctamente al delincuente es menos efectiva. Que una víctima de un delito violento recuerde bien los detalles físicos de su agresor es, estadísticamente, menos probable que si no sufría estrés.
En el caso de Florence Cassez, las declaraciones de la víctima Cristina Ríos Valladares y de su hijo fueron cambiantes, lo que aumenta las probabilidades de error judicial. El juez dijo frívolamente que esos cambios eran normales en personas que han sufrido un secuestro, pero no se basó en estadísticas o estudios empíricos para afirmar eso. Además, dos de las víctimas también se equivocaron al identificar una casa relacionada con los hechos delictivos (la de "Lupita").
Como profesor de epistemología y de derecho, opino que los jueces debieron aplicar el principio "in dubio pro reo", la presunción de inocencia, pues es plausible que Florence Cassez sea inocente.