20240404
Justicia fiscal, salud y debate presidencial
En el ambiente está el enfrentamiento del gobierno federal con el empresario Salinas Pliego, quien reclama el trato que recibe del fisco y la desposesión de un campo de golf ubicado en Huatulco. Pero una sorpresiva aliada del gobierno en este debate de justicia fiscal y distributiva fue la empresaria María Asunción Aramburuzabala, al recordar que ella no dudó en pagar los impuestos que le correspondían por la venta de Grupo Modelo, motivada por el recuerdo de su abuelo venido a México desde un pueblito español donde incluso sufrían hambre. El video de la empresaria, ampliamente difundido (en primer lugar por el gobierno), se contrapone a los Milei, Salinas Pliego y libertarios que consideran que son los empresarios los que generan riqueza, siendo que los trabajadores también aportan su fuerza vital y los países sus recursos naturales.
El derecho a la propiedad privada es importante porque gracias a él no nos pueden quitar fácilmente la cartera, ni la casa, ni la empresa. Pero si el derecho de propiedad fuese inviolable, miles de personas morirían de enfermedades curables sin que el Estado pudiera salvarlas con una parte de los ahorros de las demás personas, retenidas mediante impuestos. No habría vacunas, ni hospitales públicos.
Durante el actual sexenio, el gobierno no dudó en tocar la propiedad privada para financiar al sistema de salud. Desgraciadamente, fueron los ahorros de los más pobres, confiados al Seguro Popular, los que fueron incautados para ser destinados a la salud de la población. Enfermos de VIH que pagaban para obtener terapias antirretrovirales vieron esfumarse sus esperanzas. Padres de niños con cáncer recibieron la nula consolación de que sus aportes al Seguro Popular se diluirían en un sistema universal de salud.
En resumen, los ideales de igualdad definitorios de la izquierda chocaron con los derechos de los grupos vulnerables que protegía el Seguro Popular. Fue una fuerte colisión entre el ideal de un sistema de salud universal y el derecho a la salud de las personas con enfermedades catastróficas.
El primer debate presidencial abordará precisamente los temas de salud y de grupos vulnerables, entre otros. A la mayoría en el poder y a su candidata presidencial, Claudia Sheinbaum, les gusta hablar de derechos universales en lugar de privilegios. Pero Xóchitl Gálvez probablemente mostrará que los esfuerzos de los beneficiarios del Seguro Popular no podían calificase como privilegios.
El dilema estará vivo durante el próximo sexenio. La izquierda mexicana no ha sabido manejar el problema de las enfermedades graves y caras porque piensa que atenderlas viola la igualdad y es un dispendio. Ha llamado “sentimentalismo” a la causa de los niños con cáncer. En cambio, rechaza que los fumadores y bebedores sean responsabilizados, aunque sea en parte, por sus propias afecciones de pulmón e hígado. El resultado es claramente injusto: los niños que no eligieron sufrir cáncer están desamparados, mientras que los burócratas y políticos que repitieron mil veces “de algo me voy a morir” saben cómo lograr que los apapache el sistema al final de sus vidas (foto: WikiMedia Commons, DD 2006).
20200702
El juego evolutivo del amor
En la prehistoria, los humanos machos querían tener todas las relaciones sexuales posibles porque no cargaban con los hijos. Lujuria. En cambio, las hembras buscaban, más allá del sexo, una pareja para compartir la carga de criar a los vástagos y protección ante la agresividad de otros machos. Amor y seguridad. Objetivos y estrategias opuestos del juego que ambos jugaban. Para seducir, entonces, los primeros fingían amor y las segundas lujuria. Muchos machos luego revelaban su verdadera intención (pura lujuria) al tomar distancia y convertirse en padres ausentes. Muchas hembras luego revelaban su verdadera intención (no sólo la supuesta lujuria) al desplazar a otras mujeres y buscar convertirse en la "hembra alfa" (con violencia explícita o, por ejemplo, dejando un chupetón en el cuello del hombre u olvidando un champú en la regadera de la casa del amante). Por suerte, como muestran estos últimos ejemplos, todo eso ya es historia y la evolución cultural ha destruido esos papeles estereotípicos.
20191206

20190331
Canto a una hamburguesa vegana
Amarilla parda /
mostaza agripicosa. /
Pepinillo en vinagre. /
Abro la boca. /
Con la lengua toco el borde de tu carne*. /
Me voy manchando de salsa de tomate. /
Himen espiritual que al romperse me libra /
siglos y mares: /
los nibelungos, /
los sajones conquistando romanos, /
o al revés. /
Wagner, las walkirias, /
Nietzsche, Engels y Marx. /
Jóvenes embarcados /
a los Estados Unidos de América. /
Los pleitos en el barco con /
celtas pelirrojos, /
hambrientos por hongos en las papas. /
Nueva York, /
las filas de Ellis Island. /
Y, por fin, en medio de Nebraska, /
este café con barra de aluminio................................................................................................................................................................................................................................................................................................
.
.
*Hamburguesa de "carne" hecha de huitlacoche y elote en Piyoli, José Martí 27, colonia Escandón. Este poema es un homenaje a la mejor hamburguesa vegana que he probado.
20180906
Incendio del Museo Nacional de Brasil
El que ni llena sus formatos, ni filosofa /
porque perdió la ilusión de Guanabara, /
mastica con saudade un plato de farofa /
y muerde con los dientes la cuchara. /
Ayer se nos quemaron las empolvadas piezas /
de guerras, migraciones y mestizajes. /
Millones de especímenes de mil naturalezas /
y diademas sagradas de exóticos plumajes. /
Si Borges admiraba a Eça de Queiroz, /
yo me enselvo en la prosa de Machado de Assis. /
Soy un pobre lector, no un jíbaro feroz, /
pra cazar bandeirantes del que no es mi país. /
Te doy el pésame, amado Brasil. /
¡Cuántas veces quemaron el vudú /
y el berimbau de tu juego infantil, /
y nunca muere el arte que eres tú!
20170420
Muchas mujeres jóvenes ignoran que a los hombres hay que domesticarnos...
Otras lo desconocen toda la vida, no sé si con felices o tristes consecuencias. A mí no me domesticaron ni a la primera, ni a la octava ocasión. Recuerdo hace décadas cuando retozaba en la cama de Magalí, sonriente, y ella me soltó la enigmática frase: "Tendré que domesticarte". Pero no lo logró, se hartó y pronto me cambió por alguien a quien llamaba de cariño Catulo. Otras lo intentaron con masajes orientales, con distintos géneros de música e, incluso, en la oscuridad de las salas de cine. Yo podía percibir sus esfuerzos, su frustración, pero no entendía exactamente qué esperaban de mí. A la distancia, imagino qué sería hoy de mi vida si hubiera sido domesticado antes: en vez de desayunar ligero y cenar fuerte, despertaría ansiando chilaquiles con huevo como Rebeca. En lugar de adorar el café espresso, me habría acostumbrado a los grandes vasos desechables con café americano, como Mary. Viviría en un barrio tranquilo, como Nina. Más que leer novelas recargado contra la cabecera de la cama, vería por las noches series americanas en la televisión, como Teresa. Pero me domesticó quien me domesticó y luego he pasado de mano en mano, en un estado que ya no tiene nada que ver con la situación de la fauna silvestre.
20170215
¿Quién quiere ser siempre proletario?
20160525
2016, año de la transición democrática
Al fin alcanzamos, en 2016, la transición a la democracia en México. Si, en Estados Unidos, las familias pueden discutir de política en la mesa, en México eso no era fácil. Allá no está mal visto preferir al candidato del partido republicano o al del demócrata, ni cambiar con respecto a la preferencia de la última elección, ni ser constante durante mucho tiempo en las preferencias. De este lado del río Bravo, en cambio, cuando era obligatorio votar por el PRI o no votar (pues el sistema era de partido único), no había democracia. Discutirlo en la mesa ni siquiera tenía sentido. Y cuando, desde 1997, algunos buscábamos ingenuamente descubrir a la opción redentora entre el PAN y el PRD, tampoco era democracia pues estábamos socialmente determinados (no votábamos con libertad). Era escandaloso que en una familia de izquierda el hijo se pronunciara por el PAN y viceversa, por el PRD, dentro de una familia acaudalada.
Pero se están invirtiendo los papeles. En Estados Unidos, los electores de Trump no pueden confesar cómodamente su preferencia (es demasiado polémico). En México, luego del poderoso movimiento anulista, todo vale.
¡Democracia al fin! La gran ventaja de que todos los partidos políticos hayan tocado fondo es que podemos votar sin culpa por cualquiera al que le descubramos alguna luz. La corrupción, mediocridad y demagogia de todos ellos nos hacen libres de elegir a alguno. Porque si ninguno es bueno, votar por cualquiera está permitido. Sí, Dostoyevski me inspiró con su eslogan: "Si Dios no existe, todo está permitido".
Siempre he perdido mucho tiempo tratando de identificar la opción política correcta y aun así siempre voto con sentimiento de culpa. El PRI, no porque fue el partido de Estado y son corruptísimos. Quadri, no porque se prestó al juego de Elba Esther. El PAN, no porque es de derecha homófoba y misógina. El PRD, no porque postula a gángsters y ladrones como Toledo y Valencia. Morena, no porque está acaudillado por un iluminado conservador e ignorante parecido a Maduro. Así argumentaban los anulistas hace un año.
Pero, en 2016, hay que añadir que Quadri sabe de ecología y de sustentabilidad, que el PRD defiende esta vez los derechos de personas con discapacidad al postular a Katia D'Artigues y que Morena, reconozcámoslo, practica una corrupción "revolucionaria", no para comprarle mansiones blancas a López Obrador. Son la misma porquería que antes, todos malos, pero alguno peor que otros. Hoy soy más libre en mi voto que nunca antes ¡La ingenuidad ha muerto, viva la (podrida) democracia!
20150818
¿Por qué no soy ecosocialista?
Porque los campesinos y granjeros que son una alternativa a la agroindustria mediante producción y comercialización limpias suelen creer en la propiedad y el comercio privados y no se consideran necesariamente ecosocialistas.
Porque nadie sabe si el ecosocialismo es la defensa de la propiedad colectiva de la tierra, la reforma agraria que promueve el minifundio, la “dictadura del proletariado verde” que imponga por la fuerza soluciones a la crisis ambiental u otra cosa.
Porque la palabra “socialismo” tiene significados diferentes en latitudes diferentes, generando gran rechazo en países ex-comunistas de Europa del Este, en Europa del Norte y Estados Unidos, incluso entre granjeros y trabajadores que persiguen la igualdad, la justicia y la sostenibilidad ambiental.
Porque existe un riesgo de sectarismo al elegir una ideología antes de construir una agenda por la sostenibilidad, de modo que otros ecologistas, con otras ideologías, podrían considerarme como un adversario a vencer por la palabra “ecosocialismo”, en vez de un aliado.
Porque lo que me mueve en ecología política es una serie de problemas no exclusivos del capitalismo (contaminación industrial, sobrepoblación, desaparición de áreas naturales y especies animales).
Porque existen algunas aportaciones del capitalismo que podrían contribuir a enfrentar la crisis ambiental, como la innovación tecnológica acelerada que puede ser dirigida hacia productos orgánicos, biodegradables, sostenibles según su huella de carbono, etc.
Porque ecosocialismo hace referencia, para algunos, a la izquierda desarrollista de los presidentes Lula, los Kirchner y Correa, de Brasil, Argentina y Ecuador, quienes, aunque al principio cercanos al ecoindigenismo, luego hicieron descansar el crecimiento de sus países en la promoción de la agroindustria transgénica, en el extractivismo y en la promoción de megaproyectos hidroeléctricos.
Porque algunos no se llaman “ecosocialistas” por ser ecologistas y creer en la urgencia de solucionar la crisis ambiental sino porque creen que la ecología le dará oxígeno a sus propios partidos ortodoxos de izquierda.
Porque mientras una militante ecofeminista no me llamará “ecomachista” por el solo hecho de no asumir su propia perspectiva, los ecosocialistas arrastran el pensamiento binario (izquierda/derecha) al campo de la ecología política y llaman “ecoliberales”, “ecocapitalistas” a la mayoría de quienes no asumen sus teorías de la historia y de la política.
Porque para colaborar con un ecosocialista no necesito designar mi pensamiento con la misma palabra que él el suyo.
20150517
Ni anular, ni someterse a los partidos. Por un voto paraconsistente
20150514
De un académico politizado a otro
Twitter y sus telegramas de 140 caracteres ya no dan para los intercambios de ideas con mi colega Juan Jacobo Schmitter. Por eso, extiendo nuestra discusión a mi blog. En este caso, comento muy brevemente su nota "El voto (in)útil" publicada en https://morenaopb.wordpress.com.
JJS dice que "muchos de los votantes de Fox también tuvieron que reconocer que [llegar a la presidencia] no sirvió para nada".
Comentario: No voté por Fox y, sin embargo, creo que la alternancia en el poder sirvió para introducir en México, por primera vez en la historia, la política de partidos múltiples en la cual los ciudadanos nos vemos forzados a escoger. Para hacerlo, algunos nos ponemos a intercambiar argumentos. Si a eso no se le quiere llamar democracia, no importa, no existía antes en México, cuando debíamos acatar el "dedazo" presidencial por el cual "Dios nacía y moría cada seis años".
JJS dice que "Si no hubiera más opciones que PRI, PAN o PRD, podría entenderse votar por PRD, un “voto útil” para el “menos malo” de los tres. Pero votar así entrañaría un riesgo atroz, habida cuenta de que, para volver a la prueba mencionada, también el PRD firmó ese Pacto contra México. En vista de esto, aunque el PRD pudiese estar “más a la izquierda” que el PRI, no cumple requisitos mínimos de honestidad y congruencia como partido. No es útil votar por ellos en sentido alguno: es votar por el mismo régimen".
Comentario: Que el PRD haya firmado el pacto por México y que sea controlado por una camarilla burocrática llamada "Los Chuchos" son las dos razones quizá más mencionadas por los líderes y militantes de Morena contra tal partido. En lo personal, doy peso a ambos argumentos, pero los sopeso frente a los argumentos, también legítimos, contra Morena. El resultado será que tengo frente a mí a la izquierda pragmática-burocrática luchando electoralmente contra la izquierda cesarista-radical (traté de eludir los adjetivos "acaudillada" y "sectaria" para no ser acusado, por mi colega u otro militante de Morena, de insultarlos. Los adjetivos que elegí pueden quizá gustarles, pues César era un líder y Marx recordaba que "ser radical es tomar las cosas por la raíz").
Yo no me pregunto si debo ser pragmático o radical para luego decidir mi voto. Al revés. Voto según mi leal saber y entender y, luego, sé que fui pragmático o radical (o idiota). En mayo de 2015, me atraen candidatos de izquierda preparados, pero también ciudadanos insaculados que podrían romper con la sordera corrupta de la clase política. Me atraen los proyectos ambiciosos de igualdad social (como el emprendido por AMLO en el DF en favor de los adultos mayores que hoy es ejemplo en todo el país), pero temo a una izquierda autoritaria y formada durante décadas en tradiciones maoístas, estalinistas, peronistas, etc. Cuando los Chuchos del PRD muestran su cinismo mezclado con tibieza, me digo que votaré por Morena. Cuando los militantes de Morena me insultan en Twitter por pragmático, digo que no los premiaré con mi modesto voto. Pero no soy anulista, por lo cual, mi voto se ira seguramente a la izquierda pragmática-burocrática o a la cesarista-radical, o a ambas.
20150322
Carta a dos detractores ¿decentes? de Aristegui
20141210
Esnobismo, mentiras y revolución
20141208
Para leer a Edgardo Buscaglia
20141121
La cuestión de los encapuchados
20140812
Los bombardeos de Estados Unidos al "Estado Islámico"
Desde América Latina, el hecho de que el ejército estadounidense lance bombas en algún lugar del mundo sólo puede interpretarse como un episodio de intervención imperialista. La inferencia es automática: “bombas gringas ergo imperialismo”. Y existen muchas razones históricas para ello. Desgraciadamente, eso provoca una especie de pereza intelectual, incluso ¡pleonasmo! pereza intelectual entre los intelectuales latinoamericanos. A diferencia de analistas estadounidenses, franceses o españoles, a pocos columnistas latinoamericanos les preocupa detenerse en los complejos detalles de los conflictos en Medio Oriente. Por ejemplo en los dos siguientes: el hecho de que el ejército del llamado Estado Islámico (EI) en Irak sea dirigido por un antiguo líder de Al Qaeda (y que hoy sea rival de ésta) y, en segundo lugar, el dato de que los yazidíes, por cuya protección se anuncia el bombardeo estadounidense a las posiciones del EI, tengan una religión que asume el perdón divino a Tawusî Melek, el ángel que desafió a Dios, y que los islamistas identifican con Shaytan (Satán). Esos dos detalles, sin embargo, hablan de un conflicto muy distinto del que imaginamos los latinoamericanos con nuestras categorías poscoloniales. ¿Por qué? Porque, por extraño que parezca, la información disponible muestra que lejos de disputarse el petróleo del Kurdistán, un puerto estratégico o un territorio sagrado, los islamistas pretenden exterminar a un pueblo que consideran diabólico. Baste observar que los jihaidistas del EI no han cometido, hasta donde se sabe al momento de escribir estas líneas, asesinatos en masa de cristianos ¡A pesar de ser éstos los herederos de los odiados invasores de las Cruzadas y correligionarios del Occidente capitalista que es mayoritariamente “nazareno”, para usar la traducción literal del árabe! Pero, en cambio, los seguidores del doctor en teología islámica Abu Bakr al Baghdadi, líder del EI, sí han sacrificado ya a cientos de yazidíes, esos “infieles” adoradores supuestamente de Shaytan que, en realidad, son una humilde comunidad montañesa. La racionalidad o, mejor dicho, irracionalidad detrás de esa conducta militar guiada por el fanatismo religioso nos habla de la naturaleza de ese conflicto en particular. Desde luego, existen analistas, como Robert Fisk, que ven detrás de esta nueva guerra la vieja codicia petrolera, pero ¿por qué los jihaidistas se detienen entonces a provocar una carnicería de "infieles" que sólo los debilita ante la opinión pública mundial y retrasa su avance? Y si el bombardeo de Estados Unidos a la artillería de los jihadistas islámicos del EI busca detener el genocidio de los yazidíes, condenar la intervención de Obama (al menos en su primera fase) desde la visión latinoamericana tradicional que la llamaría “expansionista e interesada” es caricaturesco. No digo que quienes rechacen la intervención militar de potencias occidentales merezcan desprecio: el gobierno alemán, por ejemplo, considera, y es su legítimo derecho hacerlo, que involucrarse en esa guerra terminaría favoreciendo a los islamistas, cuando las armas occidentales caigan en sus manos y se genere un movimiento de solidaridad entre sunitas radicales del mundo. Pero el gobierno alemán no actúa con la pereza latinoamericana que, a partir de nuestro doloroso pasado de intervenciones militares y golpes de Estado coorganizados por la CIA, interpreta cualquier acción militar estadounidense como un acto de conquista capitalista. Y se nos olvida que, luego de que Estados Unidos destapara la "caja de Pandora" al invadir Irak, el hecho de no impedir un genocidio allí sería visto como su responsabilidad.
He leído vagas condenas a los "nuevos bombardeos de Estados Unidos a Irak" por parte de columnistas latinoamericanos de izquierda y de derecha. Y un ejemplo de dicha pereza intelectual en forma de inexactitud informativa es el titular del periódico mexicano Excelsior del 11 de agosto: “Clinton rompe con política de Obama; critica ataques a Irak”. En realidad, Hillary Clinton no criticó los bombardeos a los islamistas, sino el hecho de que un decidido apoyo militar no hubiese llegado mucho antes (al comienzo de la guerra civil en Siria). Pero la frase “[Clinton] critica ataques a Irak” reconforta en su antintervencionismo a miles de latinoamericanos que no se tomaron la molestia de conocer las verdaderas declaraciones de la precandidata a la presidencia de Estados Unidos. “¡Incluso Hillary critica a Obama!” piensan, sin saber que tal crítica parte de motivos contrarios a los que aducen los pacifistas.
¿Debemos entonces ver los bombardeos estadounidenses al EI positivamente? Al menos, creo que debemos comprender a los kurdos, europeos, israelíes, árabes chiítas y estadounidenses que ven dichos ataques militares como una legítima reacción con fines humanitarios (más aún, como una reacción urgente y necesaria). Después, pero sólo después, podemos estar a favor o en contra de la medida del gobierno de Obama. Por otro lado, opino que también debemos tomar distancia de quienes realizan el razonamiento categórico en sentido inverso: “Los islamistas sunitas rebeldes son un grupo terrorista aún más radical que Al Qaeda, por lo tanto, deben ser exterminados”. La premisa mayor parece cierta: se trata de un grupo que está cometiendo atentados y masacres imperdonables en nombre de la guerra santa y proclamando un único califato musulmán como ni siquiera Bin Laden se había atrevido a hacer. Pero la conclusión es peligrosa. Si ningún pueblo merece ser exterminado, es dudoso que algún grupo humano sí. No sabemos si la crueldad del EI alcanza para identificarlo con el “mal absoluto”, como a posteriori hacemos con el nazismo. Franco Cardini, en su libro Europa y el Islam. Historia de un malentendido, nos recuerda que, durante muchos siglos, el Islam encarnó la sapiencia y fue la religión racionalista por excelencia. Frente a judíos esotéricos y cristianos contradictorios que predicaban la naturaleza humana y divina de Jesús, los musulmanes eran los máximos representantes de la filosofía. Ojalá existiera algún modo de fomentar que los musulmanes sunitas honraran ese pasado. Pero, mientras se encuentra ese modo, no es posible condenar las acciones militares de contención que busquen prevenir el genocidio de un pueblo inocente.
20131219
20131218
PROTESTAR CONTRA LA REFORMA ENERGÉTICA
Soy partidario de la apertura moderada del sector energético a la participación privada por razones ambientales y económicas. Hoy, México pierde mucho dinero importando gasolina. La inversión privada en petroquímica básica (refinerías, principalmente) contribuiría, además, a crear empleos. Pero a unos cuantos días de aprobada, la reforma constitucional en materia energética tal como quedó me alarma mucho. La coalición del PRI y el PAN produjo un régimen completamente abierto a nivel constitucional y obsesivamente detallado en los artículos transitorios. El resultado es, por ejemplo, una repartición de ingresos futuros del nuevo Fondo Soberano del petróleo con un orden de prioridades decidido por esos partidos por fuera de las vías ordinarias (principalmente el Presupuesto de Egresos de la Federación de cada año). En una palabra, pretenden eludir la atribución de los representantes populares de decidir el reparto democráticamente. Además, aquellos partidos no respondieron nunca a los argumentos de ambientalistas contra el procedimiento de extracción de gas de lutitas o gas shale, conocido como fracking (tecnología prohibida en otros países). Esa nueva industria contaminará los mantos friáticos del noreste del país y encarecerá el agua, sin que se avizoren controles (vista la frivolidad con la que fue aprobado el paquete de modificaciones legales). Sumémosle a todo ello que la vaguedad del régimen contractual que diseñaron PRI y PAN es una puerta abierta a la corrupción trasnacionalizada. Funcionarios públicos repartirán licencias o contratos multimillonarios y los estímulos ilícitos para que malbaraten la renta petrolera no se dejarán esperar (si durante las elecciones los partidos políticos han recibido favores a cambio de conceder negocios a televisoras y otras empresas ¿por qué no ocurriría igual y peor tratándose de petroleras con una larga cola de sobornos y presiones a países de África y América Latina?). Véase el breve intercambio que tuve en Twitter (imagen anexa) con uno de los ideólogos de la reforma aprobada (citado en tribuna por los senadores que la votaron), el Dr. Carlos Elizondo Mayer Serra. A diferencia de la abundancia de sus opiniones positivas acerca de la apertura radical del sector energético, mi colega del CIDE no suele entrar en detalles cuando se trata de contra argumentos como son el tema de la colusión, ni en el caso de los efectos ambientales perversos del fracking. Finalmente, es indignante el hecho de que la alianza del PRI y el PAN sólo fuera sensible a las peticiones de sus aliados del PVEM en el Senado (motivadas por intereses corporativos, no ecológicos). En cambio, dicha alianza eludió el debate parlamentario abierto y enviaron a un ejército de diputados levantadedos a aprobar sin modificar una sola coma del dictamen aprobado por el Senado.
Por todo ello, asistiré a la manifestación este 20 de diciembre del Ángel de la Independencia al Zócalo, a las 4 pm. ¿Y para qué sirve protestar? Para exigir una consulta popular cuya antesala sería la oportunidad de debatir los puntos de alarma mencionados, entre otros temas del nuevo régimen energético, además de la eventual abrogación de la reforma. Recordemos que, hasta ahora, los escasos debates entre columnistas, tuiteros y analistas se enfocaron en temas energéticos muy generales y, más recientemente, en la iniciativa del presidente Peña Nieto; pero la propuesta que emanó de una improvisada negociación entre PAN y PRI nunca fue discutida ampliamente por la sociedad mexicana. Movilizarse en las calles sirve también para presionar al Estado a enmendar lo que ha hecho mal (que es mucho) y comenzar a vigilar desde ya lo que podría convertirse, sin exagerar, en un atraco gigantesco (como ha denunciado el movimiento Morena ligado a López Obrador). Protestar también sirve para exhibir que, mediante efímeros artículos transitorios, la alianza PRI-PAN quiere decidir en petit comité e inconstitucionalmente, el destino de la renta petrolera (fijando de una vez por todas la manera de repartir buena parte de ella). Finalmente, el honor de una sociedad democrática frente a la indolencia y arrogancia de una alianza de políticos exige la intervención popular (a través de manifestaciones, expresión de ideas y exigencia de una consulta popular).
20130331
¿Estabilidad emocional o discriminación socioeconómica?
Leo que los diputados federales están planeando reformar el Código Civil Federal para que los jueces consideren la estabilidad emocional de los padres al momento de asignar la guardia y custodia sobre los hijos. Proponen reformar los artículos 416 del Código Civil Federal y el 80 del Código Federal de Procedimientos Civiles, para que el juez, provisto de conocimientos supuestamente objetivos sobre la salud psicológica de los padres, determine a quién le concede la patria potestad. Se trata de regular la decisión para que ésta no se base en criterios subjetivos, ni privilegie mecánicamente a la madre por motivos de género. La clave estaría en las pruebas periciales, es decir, exámenes técnicos y científicos en materia de sicología familiar y de trabajo social.
Sin embargo, el peligro es que los estudios periciales se conviertan en meros pretextos para privilegiar a los cónyuges más poderosos o adinerados. Es más difícil torcer la letra de la ley que la de un test psicológico.
Así, por ejemplo, en el juicio familiar de la cantante Julieta Venegas contra el ciudadano argentino Rodrigo García leo que, a juicio de la perito en materia de trabajo social, éste "a pesar de manifestar la voluntad de querer convivir con la menor, no cuenta con los elementos suficientes para garantizar el adecuado desarrollo de la misma y sobre todo por que distan de la calidad de vida en la que se está desarrollando [la niña], pues no se observó utensilios, ropa, juguetes, calzado, ropa de cama para la menor; esto alteraría la seguridad de la menor y el desarrollo que actualmente tiene". Pero como se ve en las fotografías del departamento de Rodrigo que he subido a esta nota, me parece que la conclusión de la perito constituye una forma velada de discriminación por motivos económicos. La perito dice que la vivienda del padre es "un espacio muy pequeño que destinará a la menor", siendo que el lugar tiene 70 metros cuadrados. ¿Sólo los padres ricos confieren "estabilidad emocional" y calidad de vida a sus hijos?
También el sonado caso de la francesa Maude Versini parece ser otro en el que el poder se reviste de tecnicismos para imponerse sobre la justicia. Los niños salieron de Francia cuando una nana mexicana los sacó sin el consentimiento de la mamá. ¿Es creíble que los niños estén emocionalmente mejor con el ex-gobernador Arturo Montiel que con la madre? En todo caso, la justicia mexicana parece convalidar con peritajes e interpretaciones de los códigos lo que sabemos sin necesidad de éstos: que Julieta Venegas y Arturo Montiel son personas famosas, ricas, influyentes.
La psicología es una disciplina muy cotizada (junto con administración, medicina, contaduría y derecho), por los aspirantes a entrar a la universidad. Y es que ofrece empleos a sus egresados en los hospitales, las escuelas, los reclusorios y los juzgados, entre otras instituciones. Pero si un mal médico se conoce por sus negligencias criminales y un mal abogado por la suerte de sus clientes, el problema es que los psicólogos suelen sobrevivir toda su vida en sus puestos aunque no posean rigor científico, ni honestidad. El filósofo francés Georges Canguilhem decía, usando una metáfora topográfica que entienden quienes han visitado el Barrio Latino en París pero que se puede comprender con una breve explicación, que los psicólogos, al salir de la universidad, tenían dos opciones: podían bajar rápido hacia las oficinas de la policía o hacer el esfuerzo de subir la colina de Santa Genoveva hacia donde están enterrados Marie Curie, Rousseau, Voltaire y Victor Hugo, entre otros: “Cuando se sale de la Sorbona por la calle Saint-Jacques se puede ascender o descender; si se asciende, uno se aproxima al Panteón que es el lugar donde están algunos grandes hombres; pero si se desciende, uno se dirige seguramente a la prefectura de policía”. De la misma manera, los que se gradúan de psicólogos o de licenciados en trabajo social en México pueden convertirse en profesionistas experimentados, incluso en académicos o investigadores, pero también pueden bajar a vivir a los sótanos del sistema o trabajar como empleados -discretos- de los despachos de abogados.
***
20120815
Julieta Venegas Percevault vs. Rodrigo García Prieto
Los juicios relacionados con la tutela de los hijos involucran los derechos del niño, de la madre y del padre, pero pueden poner en colisión también muchos otros. Es lo que ocurre en la demanda interpuesta por el musicólogo argentino Rodrigo García Prieto contra la cantante mexicana Julieta Venegas. El caso fue turnado a la juez Décimo Primero de lo Familiar, con el número de expediente 658/2012. Esta controversia judicial es interesante porque, además de que se deberá proteger el interés superior de la hija de ambos, se ponderarán derechos familiares de los migrantes extranjeros en México frente a poderes fácticos (en el caso concreto, la industria del espectáculo). Esta última ponderación no forma parte de la argumentación de las partes, pero la asimetría entre ellas nos obliga a prestarle atención.
Julieta Venegas es no sólo una de las cantantes mexicanas más importantes sino una personalidad pública que ha cultivado talentosamente su imagen al respaldar proyectos filantrópicos como el de fomento a la lectura o las actividades de UNICEF. En cambio, Rodrigo García Prieto es un ciudadano argentino sin visibilidad pública en su país natal o en México, lo cual no hace que sus expectativas de justicia deban ser menores. Se trata de un migrante, aunque no un migrante por motivos económicos sino familiares (lo que algunos antropólogos llaman hoy un padre transnacional).
Venegas y García Prieto iniciaron una relación sentimental en agosto de 2009 en Buenos Aires. Procrearon una hija nacida un año más tarde. El 8 de septiembre de 2010, Julieta Venegas registró unilateralmente a la niña. Rodrigo García Prieto pide que se reconozca su paternidad, la guarda y custodia compartida de la menor y la calendarización de viajes de ésta. Desde su perspectiva, su hija tiene derecho de vivir y crecer en el seno de una familia, conocer a sus progenitores y a mantener relaciones personales y contacto directo con ellos, aun en el caso de estar separados.
Sería importante que la autoridad judicial se coloque en los reflectores no de la prensa People y de los medios electrónicos, con el morbo que los impulsa, sino de las organizaciones de derechos humanos dado que están en juego el derecho de una madre a continuar una carrera profesional ambiciosa, el de un hombre a reivindicar la paternidad como derecho, la igualdad de acceso a la justicia (independientemente de que el solicitante sea mexicano o extranjero, célebre o desconocido, hombre o mujer), entre otros. Desde luego, los primeros derechos a tomar en cuenta son los de la menor.
Un lector de la versión original de esta nota me ha hecho notar que es un mero recuento de los hechos sin tomar partido ("digno de una revista People"). Tiene razón y prefiero que sea así, aunque rompa con el tono de mi blog (si es que tiene algún tono coherente). Lo prefiero porque el tipo de filósofo que era el rey Salomón no tiene nada qué ver conmigo. No me gustaría ser un juez de asuntos familiares. Hay involucrada en esos asuntos gente normal y los tribunales no deberían estar hechos para la gente normal sino para personas límite que "violan el contrato social" o que son intratables. Según Elster, por los largos juicios de divorcio suelen sufrir más los niños que por las decisiones rápidas acerca de su guarda y custodia. Entonces ¿por qué entré al tema? Porque me parece importante que el juicio que se llevará a cabo sea equilibrado y, para ello, vale la pena que sea observado.
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